miércoles, 9 de marzo de 2011

Los muertos vienen al plató o más allá de la mentira

Me duele en el alma que apelen al dolor profundo y a la desesperación ante la pérdida de los seres queridos para crear audiencias en ese programa al que llevan a una espiritista a contactar con los muertos. Se me hace increible poder pensar que alguno de sus invitados se pueda creer esa pantomina, tanto como que no creyendo se presten a ello. Si profanar tumbas es un delito, esto es algo similiar.
Me duele pensando en las personas que han perdido a un ser querido y se puedan creer en sus casas que existe la posibilidad de comunicarse con él y me averguenza que alguien conceda más crédito a esa señora por su apariencia elegante y con su vocecilla inglesa que da al público esa sensación de profundidad, del " más allá" que a otra vulgar engañadora de barrio. La impotencia de no volver a estar con las personas que quieres y que se han muerto puede hacer que caigas en lo irracional, pero prestarse a ello en público y supongo que con dinero de por medio, me parece más que vergonzoso delictivo y no sólo moralmente.

3 comentarios:

Betawriter dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. La permisividad que hay con todo este tipo de cosas -todas basadas en la ignorancia, desesperación y buena fe de la gente- es vergonzosa. Pero el dinero es el dinero...

Afortunadamente, cada vez hay más movimientos escépticos

Saludos.

Juan Serrano dijo...

En este mundo todo, hasta la muerte, es convertible en dinero. La seducción de la muerte es irresistible, ya no sólo al dinero, también a la literatura. La muerte que no es nada -inexistencia- es instrumento útil para sacar partido a cualquier cosa. Pero aparte de esta característica por supuesto censurable, ya que juega con los sentimientos de las personas, su gancho está en nuestra consustancial decepción por no ser inmortales.

trilceunlugar dijo...

Tremendos...sí.