martes, 21 de diciembre de 2010

Flashback

Hoy he recordado como aprendí a hacer mis primeras letras. Yo no sé qué métodos se siguen actualmente y posiblemente algún psicólogo dijese que estaba mal  lo que mi madre hizo con nosotros, pero lo siento con amoroso recuerdo y eso quiere decir que lejos de un trauma ,aquella mano que sobre la mía intentaba domar como quien monta a un potro salvaje mis movimientos,  hasta hacerla girar en círculos y subir y bajar palotes fue tan cálida y persistente que me dio las primeras satisfacciones de las que puedo ahora ser consciente.
Yo empuñaba el lápiz como si de un arma se tratara y ella desplegaba mis dedos para colocar el indice y el pulgar a modo de pinza y que a la vez descansara el cilindro un poco en el corazón . La mano de ella, su mano, encima de la mia,  era la gúia y la mía intentaba saber ya todo y girar a su antojo y había que reprimirla. Los movimientos no sólo quedaban marcados en la hoja , también en  el cerebro las grafias se iban haciendo hueco. Saber frenar en seco cuando un rasgo ya es demasiado largo, subir la ele y hacerla bajar en una leve curva, atinar a poner los palitos, hacer sólo tres ondas en la "m" no cuatro , ni cinco, ya que a veces apetecía seguir saltando las olas ... y ya  luego habría tiempo de experimentar los trazos , de equivocarse , de salirse de las líneas

1 comentario:

Juan Serrano dijo...

Puede que el aprender a escribir sea la mayor conquista del ser humano. Lo mismo que aprender a leer. Y al mismo tiempo la alegría del niño es inmensa cuando comprueba que con su trazo puede dar vida, organizar y comunicarse con el universo entero.